Si quiere vivir más... olvidese del sedentarismo

¿Qué es el sedentarismo?

El sedentarismo es uno de los problemas que, en los últimos años, ha sido señalado con frecuencia por los especialistas como causante de gran cantidad de enfermedades, en muchos casos severas, en el planeta.

El permanecer demasiado tiempo sentado en la oficina, no hacer ejercicios, el exceso de trabajo, la falta de alimentación adecuada y a horas no debidas, son solo pretextos de tiempo y comodidad. La peligrosa combinación rutinaria que solo incluye la oficina, el auto y el reparador descanso, entre otros, conlleva al peligroso estado que los especialistas consideran un modo de vida con poca agitación o movimiento.

¿Sus efectos?

Son muchos, pues el sedentarismo da lugar a múltiples problemas, principalmente de salud, desde aspectos anímicos hasta manifestaciones orgánicas, por cierto, peligrosas.

La actividad física

En cuanto a la cantidad de actividad física que hace falta para mejorar y conservar la salud, hay que decir que la cantidad mínima necesaria para prevenir enfermedades es de 30 minutos diarios de actividad de tipo moderado, esto significa consumir unas 150 calorías, por ejemplo, bajándose del autobús dos paradas antes cuando de dirija al trabajo, para caminar 20 minutos y bajarse una parada antes al regreso para caminar otros diez minutos; diez minutos de limpieza dos veces al día, más diez minutos en la bicicleta; jugar al baloncesto o bailar durante 30 minutos; etc.

Trucos o consejos para llevar a cabo un programa de actividad física

Para aquel que decide comenzar a hacer ejercicio existen una serie de trucos que pueden ser de gran utilidad para los primeros días y para no terminar abandonando la práctica regular:

  • Comience el programa de ejercicio a una intensidad que le permita mantener una conversación y varíe su plan de trabajo. Alterne días de trabajo intenso o de larga duración con días de trabajo más suave.

  • No incremente el nivel de esfuerzo a menos que note que ya no se fatiga con el que esté realizando. Aumente la duración del ejercicio de forma gradual, no más de 5 minutos por semana.

  • Utilice otras actividades 1 o 2 días por semana para complementar aquella que haya elegido como principal y para dar descanso a músculos y articulaciones.

  • Escuche a su cuerpo, atienda a sus propias sensaciones para evitar caer en un estado de fatiga crónica. Una buena referencia es la frecuencia cardíaca basal por la mañana antes de levantarse. Tómese el pulso cuando se despierte y podrá observar como su frecuencia cardíaca disminuye a medida que mejora su nivel de forma física. Un aumento de la frecuencia cardíaca basal o el dolor persistente de músculos y articulaciones pueden ser signos premonitorios de fatiga o lesión.

  • Mantenga la mayor regularidad posible y procure evitar aquellos obstáculos circunstanciales que puedan interrumpir el comienzo de una rutina saludable.

  • Fije objetivos para alcanzar un determinado rendimiento, registre sus progresos y premie la consecución de sus objetivos.

  • Procure realizar la actividad a aquellas horas en que las condiciones sean más benévolas, evitando el frío o calor excesivos

Autor:
Esther Belmonte