“Happy Feet”: líder en el cine"

Lo más probable es que te haya pasado que ante la cartelera de cine te llama poderosamente la atención una película infantil por la que te decides aunque ya seas todo un adulto. Y es que a pesar de que la industria del cine ofrece tantas opciones, estas películas son cada vez más vistas por personas de todas las edades, pasando a ser una categoría a la que ya no podría denominarse del todo infantil.

Si te preguntas porqué atrapan tanto, aquí tienes una explicación: si bien la solidaridad, la paz, el perdón, la superación personal, la amistad, son algunos de los valores, dones y bondades que se resaltan en estas producciones cinematográficas desde sus inicios, ahora consiguen respuestas a conflictos actuales que vive el mundo entero, pero siempre con esa dosis de ingenuidad, frescura y humor que el mundo infantil regala.

No tienes que enfrentarte a un tema complicado, ni a escenas perturbadoras sino que emprendes un viaje relajante que deja una moraleja inolvidable, demostrando cada vez más que hay mucho por aprender del mundo de los niños.

Happy Feet, con poco tiempo en cartelera en los Estados Unidos, ha sido más taquillera que películas imponentes como Casino Royale y Deja Vu. La primera, la continuación del clásico de James Bond y la segunda, una pieza con el respetado Denzel Washington.

La historia de Happy Feet resuelve uno de los grandes problemas que trae consigo la falta de aceptación en una sociedad. En la especie Emperador del reino de los pingüinos de la Antártida es necesario saber cantar para atraer a la pareja, pero Mumble, el protagonista, -con la voz de Elijah Wood- no logra afinar ni una sola nota y por eso no hay pareja que lo tome en cuenta. Sin embargo, tiene una gracia única para bailar tap.

Mumble es expulsado de su propia colonia pero luego es recibido en otra de pingüinos latinos que aprecian su don de bailarín y aceptan su patética voz. El pingüino Ramón se convierte en su amigo y lo integra a un grupo que le devuelve la autoestima perdida.

En medio de tanta intolerancia en el mundo, Happy Feet es una película que demuestra que no importa tu cultura, las creencias, o el idioma que hables, porque siempre tendrás alguna virtud que puede alegrarle la vida a otra persona totalmente diferente a ti.