El lenguaje de los
felinos
Muchos se habla de la capacidad comunicacional de los perros, y es
escasa la información existente sobre este don en los gatos, lo que no
necesariamente implica que estén desprovistos de él.
En los perros, los ojos y la cola se consideran principales emisores de
mensajes. Igual sucede con los gatos. La posición de las orejas
exterioriza su estado de ánimo, casi siempre acompañado de sonidos como
ronroneos y chillidos.
Estas son algunas señales que veterinarios y expertos han aprendido a
leer en los mininos de la casa:
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Tranquilidad:
Orejas rectas, abiertas hacia delante y ojos redondos. Puede que
ruede por el suelo y no es más que un acto de sumisión. Así como los
niños, se las ingenian para demandar atención o afecto.
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Enfado:
Orejas tiesas, giradas hacia los lados, ojos fruncidos
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Agresividad:
Orejas dobladas, pupilas redondas y dilatadas. Suele estar
acompañado de gruñidos.
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Satisfacción:
Orejas abiertas, hacia delante, derechas, ojos y pupilas rasgados.
Los maullidos son
algo difíciles de distinguir. Así como sucede con los humanos, en
quienes un grito puede connotar desde alegría hasta temor. Descarte
alguna necesidad como hambre, frío, o soledad cuando escuche a su gato
maullar. En ocasiones los maullidos advierten la presencia de otra
persona o animal.
El ronroneo, por su
parte, expresa alegría y sumisión. Casi siempre emiten este sonido
en tono de juego. Acérquese lo suficiente para permitir que el gato
perciba y se familiarice con su olor. Lo hará sentir protegido y en
compañía.
Todo es cuestión de
dedicarse a conocer su mascota. Recuerde, es un miembro más de la
familia a quien tiene todos los días en casa, lo que quiere decir que
necesita comunicarse y ser comprendido como algún otro ser querido. |